Terapia ocupacional y psicogeriatría

En esta entrada en el blog contamos con una nueva colaboración, que gracias al original formato que nos propone, presenta con complicidad explícita el punto de vista conjunto de dos expertos en terapia ocupacional. Jorge Serna es terapeuta ocupacional del Hospital Ramón y Cajal y admirado compañero y amigo, del que tanto he aprendido. Con su disposición y su propuesta nos adentra en el papel, la visión y ocupación de un terapeuta ocupacional con personas mayores y en el ámbito de Salud Mental.

La pandemia por COVID y el confinamiento han puesto el foco en la actividad y ocupación ideales para la personas mayores en esas condiciones. La opinión de ambos profesionales es absolutamente relevante y significativa y a ella dedicamos la siguiente entrada que publicaremos de modo consecutivo.

Jorge entrevista a Adoración Díaz, con amplia experiencia en el ámbito de la Psiquiatría Geriátrica. Una entrevista de terapeuta a terapeuta. En esta primera parte profundizan en el papel de la terapia ocupacional en la psicogeriatría. Esto es lo que nos cuentan:


1. Antes de nada, podrías hacer un pequeño resumen de tu experiencia en el ámbito de la geriatría?

Me llamo Adoración Díaz Peiro. Me diplomé en Terapia Ocupacional en el  año 1995 en la Universidad Complutense Madrid y realicé la formación de postgrado en Reeducación y Terapia psicomotriz en Instituto de Ciencias Sanitarias y de la Educación (Madrid), así como formación de  Psicomotricistas en Psicopraxis, Terapia familiar sistémica, Acompañamiento en la muerte y por último, me formé en  Intervención con discapacidad en Ocio y tiempo libre.

De forma resumida mi experiencia laboral podríamos agruparla en tres grandes campos; por un lado en el campo de la salud mental trabajando en hospital de día en Nuestra Señora de la Paz de Madrid; en el campo de la geriatría Residencia de personas Mayores San Fernando (Comunidad de Madrid) y actualmente en el campo de la psicogeriatría en una Unidad de agudos y Cuidados psiquiátricos prolongados en el Hospital Dr. Rodríguez Lafora, siendo este último campo en el que está siendo mi mayor reto profesional hasta la fecha.

2. Podrías definirme, desde tu experiencia, ¿Cuál sería el papel que tiene la terapia ocupacional en el campo de la geriatría, y en concreto en la PSICOGERIATRÍA?

En mi opinión, la Terapia Ocupacional en Geriatría en muchos casos aporta la ilusión por crear o hacer cada día algo bueno para cada uno y/o para su entorno, de alguna forma estructura el día, ayudando a organizar las actividades y deseos (proyectos e ilusiones) que se van a realizar más bien a corto plazo con el objetivo de aprovechar los recursos y habilidades presentes teniendo muy en consideración la historia de vida siendo la finalidad última tratar de preservar la identidad propia de la persona. Es como la energía de cada día, el propósito de vida.

Como Terapeuta Ocupacional centrada en el individuo, he perseguido el objetivo de permitir que la persona se sienta protagonista en la toma de sus decisiones, así como facilitar y acompañar en el HACER, potenciar la voluntad y la participación en la planificación de actividades y/o propuestas, tratando de  mejorar la calidad de vida de las personas que acuden a nuestro servicio. Es importante, por no decir básico, que la persona tenga la sensación de cierto control y poder sobre lo que desea hacer o no hacer.

Para mí, es muy importante el crear un clima grupal donde el respeto, la escucha activa, el compromiso, el sentido de pertenencia a un grupo, donde la gente importa, donde cada uno tiene una vida que es considerada y valorada, cada uno tiene o ha tenido una familia, una casa, un pueblo, un trabajo, alegrías y pérdidas; momentos que es permitido compartir o vivencias que expresar sin temor a ser juzgados o no comprendidos.

Es bastante común el sentimiento de soledad en las personas mayores a pesar de tener gente a su alrededor, de sentir que nadie tiene tiempo de escuchar y que le importe lo que quieren contar.

En las personas suelen sucederse las pérdidas, también las alegrías, pero las pérdidas causan más impacto sobre todo físicas o sensoriales de visión, audición o incluso cognitivas así como pérdidas afectivas de seres queridos al ser muy mayores. He tratado de que el espacio de Terapia Ocupacional fuera el lugar donde expresar todo eso que las personas guardan dentro y quieren o no compartir en diferentes lenguajes expresivos: verbal, escrito, dibujado, bailado, construido, pintado, colocado, descolocado, etc…

En los espacios de Terapia se ofrecen distintas alternativas para hacer lo que uno quiere o puede con las habilidades que aún están AHÍ o si ya no están, ayudando a encontrar alternativas o adaptaciones. Con personas mayores cercanas a la muerte o personas con diferentes patologías o alteraciones del estado del ánimo, el proceso de acompañamiento en el día a día para ayudar en la orientación, identificación y gestión de sentimientos.

Y ¿qué aporta EL TerapEUTa Ocupacional a diferencia de otros profesionales?

La ventaja de la profesión de Terapia  Ocupacional es el trabajo en todas la áreas de ocupación en la vida de la persona: actividades de la vida diaria (AVD), actividades de la vida diaria instrumentales (AVDI), educación, trabajo, participación social, juego y esparcimiento u ocio (AATO, 2008). 

También nuestra ventaja es poder utilizar muy diferentes instrumentos como medios para hacer Terapia desde las diferentes ocupaciones hasta el trabajo corporal, movimiento, expresión corporal, relajación y otros muchos medios de expresión: lectura, escritura, pintura, modelado, collage, arcilla…

3. Cómo sabemos tú y yo la ocupación-actividad va a ser la piedra angular de nuestra profesión.

Las personas con problemas mentales tienen dificultad no sólo con el control de sus pensamientos y sentimientos, frecuentemente presentan problemas en realizar las actividades cotidianas, que la mayoría de las personas las consideramos dadas. La Terapia Ocupacional es un recurso importante para tratar este tipo de problemas. Los terapeutas ocupacionales somos especialistas en la vida cotidiana, es decir, facilitamos la organización y desempeño de las actividades diarias de manera funcional y autónoma. En aquello que denominamos Equilibrio ocupacional.

Las vidas de los seres humanos están comprometidas en cientos de actividades que ocupan sus horas de vigilia. Estas ocupaciones tienen un profundo impacto en cómo la persona se siente física, emocional y espiritualmente (Pellegrini, 2007). Las ocupaciones pueden proveer sentido de satisfacción y bienestar, o pueden crear niveles de estrés, desequilibrio e insatisfacción.

En 1990, Elizabeth Yerxa sostuvo que el ser humano es un ser ocupacional y el impulso de estar ocupado tiene raíces evolutivas, psicológicas, sociales y simbólicas. Por ello, solo una actividad con propósito iniciada por persona, es una ocupación.

Las personas hacen elecciones de ocupaciones, las cuales comprometen sus días y al hacer esto, se desarrolla su identidad ocupacional, y se constituyen en seres ocupacionales. Según Hasselkuss (2002), el significado de una ocupación emana del realizarse como persona, crecer y transformarse. Los terapeutas ocupacionales facilitan la realización personal del paciente. Esta facilitación incluye un análisis minucioso de las ocupaciones, analizando las exigencias de la tarea, contexto, roles de las personas, diagnósticos médicos, limitaciones y fortalezas de la persona y su familia (Pellegrini, 2007).

La Terapia Ocupacional valorar el impacto de los déficits detectados en el desempeño de las ocupaciones diarias del paciente. Y de ahí partirá la intervención.

¿cómo definirías tú a un profano de la Terapia Ocupacional cuál es el significado de una actividad y la relación entre ésta y la salud?

Considerando al paciente como un sujeto activo, proporcionándole la oportunidad de participar en actividades que previamente se han identificado como valiosas para él y con sentido, significativas y teniendo en cuenta su entorno real en todos los aspectos: físico, social, etc… Será preciso valorar especialmente cuánto de facilitador o de barrera es su entorno real.


La mirada enfermera

Nuevamente contamos en el blog con una colaboración magistral, en este caso la de María Zamora Arjona, @Maria_EIR16, que se define a sí misma como una enfermera de Geriatría y Cuidados Paliativos volcada en la docencia a profesionales y ciudadanos. Este perfil profesional me resulta especialmente interesante tanto por la parte de especialización en personas mayores al final de la vida como por su inquietud docente.

María nos expone de una forma contundente la importancia de la enfermera desde múltiples ópticas y el potencial beneficio que podría tener su presencia a diferentes niveles de la sociedad y la administración. Lean cómo lo defiende:


Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que “sin enfermeras y matronas no lograremos los objetivos de Desarrollo Sostenible ni la cobertura sanitaria universal”.

De este modo, la OMS, junto con el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), declaran 2020 como el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona y ponen en marcha la campaña internacional Nursing Now, orientada a visibilizar el triple impacto que el desarrollo de las enfermeras y su acceso a puestos de responsabilidad tiene en la sociedad: mayor igualdad de género, mayor cobertura de salud para la población y desarrollo de economías más fuertes.

Triple impacto de la enfermería. Fuente: APPG on Global Health

Es una gran noticia para las enfermeras que los países hayan acogido la campaña, pues podemos hacer uso de este altavoz para dar a conocer la mirada enfermera, nuestras competencias, la evidencia científica que producimos y aplicamos y la repercusión en términos económicos y sociales que supone el desarrollo de nuestra disciplina.

En España, la actividad enfermera se desarrolla más allá de los ámbitos tradicionales y más allá de los márgenes que se consideraban inamovibles. Las enfermeras, como agente social, ponemos en el centro la profesionalización del cuidado y su gestión eficiente. Todo ello, en nuestra sociedad envejecida y cronificada, es garantía de protección de derechos y de calidad.

La implantación de las especialidades enfermeras vía EIR, las enfermeras de práctica avanzada, la enfermería en la micro y macrogestión y en los más altos exponentes de la investigación han supuesto, suponen y supondrán una mejoría en las estrategias de promoción de la salud y atención con los mejores resultados en personas en situación de riesgo o en condiciones de máxima complejidad y vulnerabilidad. Poner el cuidado en el centro del Sistema Sanitario y en la sociedad garantiza el desarrollo de la Atención Centrada en la Persona, la promoción de la Práctica Basada en la Evidencia y el fomento de entornos amigables y compasivos, donde los cuidados no se dan por hecho, sino que se reconocen como la base que sustenta la democracia.

En relación con los cuidados a las personas mayores al final de la vida, las enfermeras tenemos una posición privilegiada, pues desde nuestro conocimiento científico y nuestra perspectiva, valoramos a la persona y a su entorno de manera global, somos referente en la planificación anticipada de decisiones mediante la relación de ayuda, detección, abordaje y seguimiento de síntomas, prevención y manejo del riesgo social, ajuste de expectativas, coordinación con el resto del equipo y enlace con otros recursos para asegurar la continuidad de cuidados.

En conclusión, la promoción de la profesión enfermera por parte de las instituciones y nuestra presencia a nivel asistencial, gestor, investigador, docente y político es garantía de cohesión social y de blindaje de derechos.

Controversias en las recomendaciones a la persona mayor

El pasado 14 de noviembre se celebró el XXI congreso de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología bajo el título “Controversias en Geriatría”. Se trata de un formato de intervenciones en el que a cada ponente se le encomienda que defienda y argumente una posición frente a un tema que resulta controvertido. En este caso, la mesa en la que participé llevaba por título “Anticolinesterásicos: si o no” y tenía que postularme en el no. La reflexión es mucho más pertinente ahora desde la retirada de la financiación de los anticolinesterásicos en Francia y eso se reflejó en el interesante debate coloquio resultante posterior.

Más allá de los datos científicos que apoyan la prescripción o no de estos fármacos en concreto, hacemos aquí una reflexión acerca de las particularidades de las recomendaciones farmacológicas en la persona mayor.

La medicina basada en la evidencia es un concepto que, sin entrar en mucho detalle, pretende marcar las líneas de recomendaciones para en los pacientes para alejar la experiencia personal como garante único de la nuestra praxis. Y esto es muy relevante. Desterrar el “a mí esto me funciona” o “aquí siempre lo hemos hecho así” es aún un reto en la práctica médica. Y es absolutamente imprescindible. Sin embargo, en la atención a la persona mayor, la medicina basada en la evidente tiene sus lagunas.

En los estudios que se realizan se incluyen a personas (casi nunca personas mayores) con unos criterios de selección tan estrictos y unas condiciones de control de la intervención tan exhaustivas, que los resultados que se obtienen son difícilmente reproducibles fuera de ese marco. Se fantasea con la quimera de aislar la enfermedad del enfermo, que actuaría simbólicamente como portador de la enfermedad.

En este contexto, las recomendaciones que damos a las personas mayores basadas en guías de práctica clínica o medicina basada en la evidencia, están cargadas de matices que hay que tener en cuenta:

  • Las personas mayores, y sobre todo las muy mayores, no se incluyen en los estudios.
  • Tomar gran número de medicamentos o tener muchas otras enfermedades suele ser un criterio de exclusión.
  • El deterioro cognitivo también suele ser un criterio de exclusión, salvo que se estudien aspectos relacionados con ese deterioro. En estos casos, el criterio de exclusión es tener alguna otra enfermedad añadida a ese deterioro cognitivo.
  • Cualquier factor que pueda, de antemano, dificultar el estrecho seguimiento durante el período de estudio, también es un criterio de exclusión.

Por lo tanto, cuando leemos literatura médica acerca de enfermedades o medicamentos es necesario hacernos algunas preguntas:

  • ¿Las personas que participaron en ese estudio se parecen en algo a la persona que tengo delante?
  • ¿Las condiciones en las que se tomó y realizó el seguimiento de ese tratamiento son parecidas a las que tiene la persona que estoy atendiendo?
  • ¿El resultado obtenido en ese estudio es realmente relevante para la persona que estoy tratando?

La toma de decisiones habría de realizarse sobre una actitud crítica previa en la interpretación de las recomendaciones dadas en esas guías de práctica clínica. Este ejercicio reduce el grado de incertidumbre y minimiza la posibilidad de error. Establecer una relación terapéutica con la persona mayor y conocer aspectos relacionados con su biografía, su nivel de autonomía, sus dinámicas de relaciones interpersonales y familiares y su estilo de afrontamiento de la enfermedad, son claves en la toma de decisiones. Se trata de algo necesario, pero no suficiente. Sin embargo, no aparece en las guías de práctica clínica. Conocer a la persona y el análisis crítico de la evidencia en geriatría marcan el camino de una praxis adecuada.